
Recojo el guante del comentarista anónimo y paso a comentar lo de los 2500 euros.
En principio está bien, pues a quienes lo necesiten, que son muchas personas, les va a venir muy bien. ¿Y qué hay de quién no lo necesite? ¿Debe el Estado ayudar a parejas pudientes? ¿Es para estas parejas un incentivo?
Hay quién critica que sea una ayuda plana, que no considere el nivel de renta de las parejas. En este sentido se parece al IVA, ya que no os confundáis, esta ayuda es en realidad una bajada de los impuestos directos sobre las cosas que compramos al bebé. Por lo tanto es equiparable a una rebaja del IVA de estas cosas (pañales, carrito, chupete, ropitas...), ya que quienes no procrean no gastan en estos artículos y no se ven beneficiados y quienes procrean sí que gastan y les salen más baratos. Y llegados a este punto, ¿a alguien le puede parecer mal que se subvencionen estos artículos?
Por otro lado: ¿Es justo discriminar a los bebés en función de su origen? Esto es lo que venimos llamando "un pan bajo el brazo". ¿Queremos distinguir a los bebés por culpa del dinero de sus padres? " El mío vino con una baguette bajo el brazo" dirían algunos... "Pues el mío trajo un riche", dirían otros...
Conclusión: Si rebajan el IVA no creo que nos parezca mal, ya que es un impuesto injusto. Como esto es como bajar el IVA de ciertos artículos, no veo por qué protestar. A mí me parece bien.
9 comentarios:
Lo q yo creo q debería hacerse, y confío q se estará en ello, es aumentar/subvencionar los servicios (de guarderías , etc), para así conciliar realmente la vida familiar con la laboral/personal.
Lo del IVA no lo veo, ¿y si no compras articulos de bebé? Todavía hay hippies....
¿y cuando el carro, la cuna, y la hamaquita te la regalan amigos y familiares?
La oposición de izquierdas siempre criticó que se subieran los impuestos indirectos (los del IVA) porque son planos, y nos afectan a todos igual, lo mimo pasa con los descuentos.
Tengo mis dudas de que esta ayuda ayude, a las familias. Está claro que a nadie le amarga un dulce, pero creo que los 1200 millones de euros anuales se podrían utilizar en aumentar las bajas maternales/paternales, en aumentar los horarios de los colegios, en aumentar el número de guarderías, etc.....
Me uno al comentario del anónimo del las 10:51, que no se si es el mismo. La subvención de las guarderías es fundamental, y sobretodo la incorporación de las guarderías a los centros de trabajo, donde puedas dejar al bebé y echarle un ojo de vez en cuando, en vez de abandonarlo de 7 a 6 de la tarde en la guardería porque tu horario impide recogerlo antes. Subvención e incorporación a centros laborales guarderías, aunque me parece bien lo de los 3000 €
Yo también creo que ese dinero debería ir en subvencionar más guarderias y de mejor calidad,e incluso en crear unos colegios " de verano" para ayudar a esos padres que no tienen a mano a los abuelos ,y que no saben que hacer con los niños en estas fechas.
En el caso de mi sobrino,tiene a los cuatro abuelos (y tios cuando estan) dispuestos a pasearle,pero sino para mi hermana sería complicado atenderle todo el día.
Respecto a quien es más inteligente,estoy completamente de acuerdo con el artículo,la hermana mayor,...aunque el estudio fuese realizado con varones ¡¡¡
angeles
Yo creo que hay que tener hijos y sobre todo intentarlo,...
Si desde luego hay que tener hijos...así que ya sabeis...no hay que esperar más .... que además parece que a partir de ahora nacerán con "un pan bajo el brazo" aunque el pan se acabe rápido
Los mil hijos de Zapatero.
EN el mes de abril del año próximo no solamente tendremos un nuevo Gobierno de Zapatero, sino que, además, asistiremos al nacimiento de 1004 nuevos españoles como consecuencia de la actividad reproductora que en el mes de julio se está produciendo en el Gobierno de España, en los gobiernos de las comunidades autónomas, en las delegaciones del gobierno en las diecisiete comunidades y en las subdelegaciones de gobierno en las distintas provincias españolas.
No me cabe la menor duda de que después de las medidas anunciadas por el Gobierno para fomento de la natalidad, superadas en las distintas comunidades autónomas, los gobernantes españoles estarán empleándose a fondo para hacerse acreedores de esas ayudas. No cabría en mis entendederas que alguien dicte una norma que no esté dispuesto a llevar a la práctica.
Si Zapatero y los presidentes autonómicos creen, de verdad, que ofreciendo 2.500 euros, más el reintegro autonómico, los españoles, históricos o no, vamos a esforzarnos en la procreación, es porque ellos serán los primeros en dar ejemplo. Si yo fuera periodista, no perdería la ocasión de preguntar a Zapatero, a sus ministros/as, y a los presidentes/as autonómicos por su voluntad de aumentar el índice de natalidad español y autonómico. Si ninguno de ellos estuviera dispuesto, a pesar de las ayudas, habría que responderles con lo siguiente: «¿por qué creen vds. que el resto de los españoles somos más peseteros que vds.? ¿Por qué creen vds. que los demás sí vamos a hacer lo que vds. no están dispuestos a hacer? Si vds. no van a tener más hijos con las ayudas prometidas, ¿por qué creen que los demás sí lo haremos?».
Si ellos no lo van a hacer, es porque están convencidos de que en esas ayudas no radica las razones para traer hijos al mundo. La cosa es de mucho mayor calado, consecuencia de los cambios espectaculares que se están produciendo a la vista de todos, sin que los gobernantes parezcan dispuestos a verlos, observarlos, analizarlos y actuar en consecuencia. Las sociedades rurales y urbanas han cambiado hasta el punto de que la familia ya no es un ejercicio económico al estilo de lo que ocurría cuando la sociedad del bienestar no había aparecido. Entonces se traían hijos al mundo, entre otras cosas, para mantener y ser mantenidos. Cuantos más hijos, más garantía de estabilidad económica y social de la familia; el esquema podría ser: «yo os mantengo durante vuestra niñez y adolescencia, con la condición de que vosotros me mantengáis durante vuestra juventud y madurez». Era aquello de que los hijos venían con un pan debajo del brazo. El pan era el sinónimo de manutención en la casa familiar de todos aquellos que, por edad, dejaban de ser productivos.
Hoy ningún hijo viene con ningún pan debajo del brazo; como mucho con una cartilla de ahorros, donde mensualmente los progenitores se ven obligados a ingresar una cantidad considerable de euros hasta que se les pierda la pista. Hoy no se traen hijos al mundo para que te mantengan después de haberlos mantenido; el amor al nuevo ser y los deseos de situarlo en la sociedad, desde todos los puntos de vista, son las motivaciones para engendrar, y esos sentimientos no son la consecuencia de un precio sino de valores.
Huelga decir que la conquista histórica de la mujer, a lo que tanto ha contribuido Zapatero en estos tres años, para incorporarse en pie de igualdad al mercado laboral, abandonando el papel de reproductora a la que había estado sometida secularmente, para pasar a ser productora, ha dejado en segundo término el papel de traer hijos al mundo. Cada medida que se conquista no sólo es un logro sino el germen de una nueva situación; si la mujer ha conquistado su espacio social y económico es injusto y miope pretender que, por 2.500 euros, más la propina autonómica, se dedique a lo de antes más lo de ahora. Y no sólo porque sea excesivo sino porque el macho todavía no ha decidido compartir con la mujer el sentimiento de culpa que sigue embargando a la mujer-madre-trabajadora (y sólo a ella) cuando llega a casa después de una jornada de trabajo y siente en lo profundo de sus entrañas que es culpable de no asistir, día a día, al crecimiento del bebé, a los deberes del adolescente o a la fiebre de las anginas. Ese sentimiento de culpa no se da en el macho que sigue pensando que él no es culpable de no presenciar y apoyar esos procesos. «Para eso está la mujer» piensa, sin pensar que la mujer ya no está para las dos cosas.
Todos fuimos educados para hacer con nuestros hijos aquello que nuestros padres hicieron con nosotros. Siempre hubo diferencias generacionales, pero siempre esas diferencias eran variaciones sobre el mismo tema. El futuro siempre fue previsible: nacías, estudiabas si podías, trabajabas, te casabas, tenías hijos, te jubilabas y al poco tiempo te morías. Nada alteraba ese ritmo. Había variaciones pero siempre era igual. La diferencia del ayer con el hoy es infinita. Por primera vez coexisten dos generaciones que no se parecen en nada; la generación analógica y la generación digital.
Prueben a hacerle una fotografía a un adolescente con una máquina réflex; de inmediato, el modelo exigirá que le enseñe la fotografía para decidir si se archiva o se tira al cubo de la basura; explíquenle que hay que espera a que se acabe el carrete para, después, llevarlo al laboratorio y que en dos a tres días podremos ver los resultados. ¡Incomprensible para su cultura digital! Tan incomprensible como pretender alcanzar la autoridad en el aula -con el vd. por delante- con el profesor armado con la tiza, la pizarra y los intolerables libros de texto, enseñando cosas que no les interesa a quienes, toda la información, multiplicada por millones, la tienen en Internet.
No conozco a nadie que pierda autoridad cuando enseña a otro lo que ese otro está deseando aprender, mientras que es bastante difícil mantener esa autoridad cuando nos empeñamos en enseñar, durante seis horas diarias, 270 días al año, lo que no interesa más que al que se empeña en enseñar con cultura analógica a unos adolescentes que tienen una cultura digital.
Y lo que pasa en la escuela pasa en la casa, con el añadido de que nadie nos educó para enseñar a nuestros hijos a vivir y sobrevivir en una sociedad que no se parece en nada a la que nosotros vivimos. Estábamos educados para, por ejemplo, aconsejar a nuestros hijos sobre la relación hombre-mujer y para prepararles sobre el matrimonio tradicional, que era la única forma de familia que conocíamos; nadie nos dijo que podían existir familias de otro tipo, hombre-mujer, de hecho, de derecho, hombre-hombre, mujer-mujer, hombre solo, mujer sola, etc. De igual modo, sabíamos que haciendo un esfuerzo, mínimo unos y máximo otros, si nuestros hijos estudiaban podían tener un futuro asegurado, incluso, aprendiendo un oficio, podían llegar a ser unos buenos profesionales, y si se esforzaban, el mejor profesional de su barrio o de su pueblo, y para toda la vida. Hoy ni una sola familia sabe el futuro que le espera a sus hijos, haciendo mucho, poco o ningún esfuerzo; pueden estudiar dirección de empresa y terminar de telefonistas en cualquier empresa del sector; pueden ser ingeniero de telecomunicaciones y pasar 6 meses en Nueva York, con un contrato temporal que, tal vez, si renuevan puede ser con la condición de marcharse a Tokio, sitio por cierto bastante alejado de donde se encuentra su pareja que, habiéndose titulado en Trabajo Social, se encuentra en Senegal con un contrato de una ONG francesa.
No parece que esas expectativas sean las más favorecedoras para formar una familia estable, y menos para tener hijos por mucho que los gobernantes se empeñen en pensar que los demás harán por 2.500 euros, más la propina autonómica, lo que ellos no están dispuestos a hacer a pesar de dedicarse a la política que, como todo el mundo sabe, es un chollo.
JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA
Ex presidente de la Junta de Extremadura
Lo del IVA no está bien planteado desde mi punto de vista.
El IVA es una forma, en cierta medida, injusta de recaudar impuestos (pero hay que tener en cuenta que quien más tiene más compra y quien más compra más paga además los tipos de IVA varían dependiendo del tipo de articulos estableciendo tipos más elevados por ejemplo para articulos de lujo). Con esto presente yo creo que el regalo de 2500 € es una medida al menos tan injusta como lo sería la rebaja del IVA con la que tampoco estaría deacuerdo si no se sustituye por otro impuesto más justo.
El dilema que nos tenemos que plantear es si queremos más o menos impuestos. Dicho así parece que todo el mundo diría ¡MENOSSS!.Pues yo digo (depende en que se gasten los impuestos).
Yo creo que los impuestos son y deben seguir siendo la mejor forma de redistribuir la riqueza del pais y evitar que la sociedad se haga cada vez más injusta y para que cumplan esta función deben de ser bien recaudados (Impuesto de sucesiones, Impuestos de lujo, IRPF,...) y bien gastados (Educación, Sanidad, Servicios sociales...)
Propuesta para ZP:
Sr. Presidente:
En mi ahínco por mejorar esta España cainita que horadamos, quiero proponerle un punto para que usted arrase en las próximas Generales:
- Dado que en España tenemos la necesidad imperiosa de aumentar la PRODUCTIVIDAD, tanto de niños como de bienes y servicios industriales, y que ello sólo es posible garantizando la CONCILIACIÓN DE LA VIDA LABORAL Y FAMILIAR, le propongo que legisle en este sentido y obligue a las empresas más rentables el país, los bancos, a colaborar en este esfuerzo colectivo.Un mayor gravamen sobre las actividades empresariales no productivas permitiría redistribuir de veras la riqueza, mediante la recaudación de más impuestos, invirtiendo en guarderías de calidad cercanas a los centros de trabajo.
- Asimismo los inspectores laborales deberían vigilar el comportamiento de las empresas, de modo que tanto padres como madres pudieran o se vieran obligados a compartir la elevada carga que conlleva la atención y educación de los niños. Las mujeres no verían en la maternidad un obstáculo para el desarrollo de su carrera profesional y aumentaría la tasa de nacimientos. Los hombres dejaríamos de escudarnos en el trabajo para escaquearnos...
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