Reflexiones de un propietario:
En mi comunidad de vecinos muchos estamos pensando en cambiarnos de piso. Ello obedece a ciertos y graves acontecimientos que a continuación pasaré a relataros...
Lo primero es describiros nuestra propiedad, pues así alcanzaremos mejor a comprender los problemas que estamos atravesando. Se trata de una antigua propiedad, en la parte vieja de la ciudad, pero lindante con una nueva urbanización de chalets. Asimismo ambas propiedades están próximas a unas viviendas sociales, de esas con una media de 20 habitantes, cuatro perros y un burro por piso...
Por otra parte debéis saber que en esta nuestra comunidad el presidente es elegido democráticamente, en una junta anual de vecinos. Hay 24 viviendas, seis plantas de cuatro pisos cada una... Ya sabéis que hay gente a la que le gusta ejercer de presidente y guiar los destinos de su comunidad de vecinos. Aquí siempre ha habido cierto pique entre los vecinos del 4º B y el 6ºA. Bueno, no siempre: Hace muchos años hubo un administrador, de nombre Paco, que año tras año regía los destinos de la comunidad. Había sido puesto a dedo por la constructora y se valió de ciertas artimañas y mentiras para aprovecharse del puesto durante unos cuantos años ... Pero esa es otra historia. Volviendo a nuestra comunidad en los años recientes y piques a parte, la convivencia era buena y no gastábamos demasiadas energías en los asuntos comunitarios. Es más, en lo últimos años el vecino de 4ºB había repetido nombramiento, pues él tiene mucha amistad con buena parte de los vecinos, el núcleo duro de la comunidad, unas 10 viviendas de los primeros vecinos en venirse a vivir a la casa cuando se inauguró el edificio... El caso es que bien por que estos diez no se pierden una junta, bien porque los demás pasáramos un poco, bien por que la gente estaba contenta... el Sr. Fernández, del 4ºB, venía saliendo elegido cada año desde hacía tres ó cuatro...
Esto cambió bruscamente el año pasado. Hablando de convivencia: La que había entre nosotros, los pijos de los chalets y los gitanos de la comunidad cercana era bastante buena y se podía simplificar en aquello de "Vive y deja vivir". Esto cambió hace año y medio, con un presidente nuevo en la comunidad de los pijos... Empezó a molestarse con la presencia de nuestros humildes vecinos, ya que sus churrumbeles saltaban la valla para bañarse en su piscina, le revolvían los cubos de basura( es que los pijos de enfrente tiran cosas muy aprovechables), alguna que otra gamberrada... Tampoco las armaban muy gordas. La mayor parte son feriantes o vendedores ambulantes que no están mucho tiempo en casa. Pues al pijotero del presidente de enfrente se le metió en la cabeza meter en cintura a los vecinos saltimbanquis, con burros y todo... ¿Qué ocurrió? Pues solicitó el apoyo a nuestro Sr. Fernández, del 4ºB... Por supuesto para ello se ganó su amistad y adhesión inquebrantable invitándole a su casa, con la familia; llevándole a la piscina; permitiéndole aparcar en su parking privado... Vamos, que nuestro Sr. Fernández debió de creerse uno de los pijos... Así las cosas ambos presidentes, en representación de sus comunidades, se dedicaron a incordiar a la tercera comunidad... Llamadas a la policía local, protestas en la prensa, cortes de tráfico para exigir que los desplazaran... A todo esto, el Sr. Fernández, del 4ºB, desoía las advertencias de sus vecinos. ¡Incluso sus amigos le advertían de que no había motivos para meterse en esos líos, por otro lado injustos! A decir verdad los pijos de enfrente despertaban bastante poca simpatía, quizá porque eran un poco soberbios y altaneros... Pero allí seguía nuestro Sr. Fernández, empecinado, exhibiendo las cuentas de la comunidad, con planes para remodelar la fachada, decidido a mejorar el barrio... Hasta empezó a llamar a nuestro edificio "urbanización", por aquello de estar rodeado de una acera que él y sus compadres insistían en rodear por una valla... Pasó lo que tenía que pasar: La otrora convivencia con nuestros vecinos se tornó en una guerra abierta: Pintadas, amenazas, broncas diarias... Como quiera que estaban muy cabreados con nosotros y nosotros no teníamos segurata, a diferencia de los de enfrente, todo culminó con un ataque a nuestro portal. Aquello más que un portal parecía la boca del metro en el Bronx ... Para colmo un viernes de hace unos meses el Sr. Fernández tuvo una fuga de agua en su casa, pero en vez de arreglarla decidió canalizarla hacia la doble cámara de la fachada ( dicen que tenía planes para irse de finde, con el presi de enfrente, y no quería llamar al fontanero hasta el lunes). Total, que les provocó inundación al 3º, 2º y 1º B...
Con todo y hasta ahora, no os he sino puesto en situación para hablar de los problemas reales de la comunidad. Todo comenzó en la última junta de vecinos: La indignación acumulada provocó una asistencia masiva a la misma ( vinieron hasta los porreros del 2ºA, que siempre pasaron de las juntas) en la que el Sr. Fernández perdió la votación. En su lugar salió elegido, por 14 votos contra 10, el Sr. Hernández, del 6ºA. La bronca fue tremenda, ya que el Sr Fernández se lo tomó como algo personal, arrastrando a buena parte del núcleo duro de la comunidad. Los argumentos expuestos fueron variopintos: Que si tenían derecho a votos de calidad porque habían llegado primero al edificio, que si el Sr. Hernández no estaba preparado, que si íbamos a quedar mal con la comunidad de enfrente, etc.
Al final la elección del Sr. Hernández salió adelante, pero desde entonces la comunidad es un infierno: broncas continuas, insultos, denuncias ,... Desde hace meses han organizado la cacerolada de los viernes: Se bajan a la calle y montan un pollo de 10 minutos gritando y golpeando unas potas, pidiendo la dimisión del Sr. Hernández y la celebración de una nueva junta. Aducen que la anterior debería de anularse, por el impacto psicológico de lo del portal. Algún exaltado hasta acusa al Sr. Hernández de realizar parte de las pintadas... La tensión ha ido en aumento y sospechamos que fueron los hijos del del 3ºD, unos chavales un poco radicales y con el pelo muy corto, los que le rayaron la puerta al Sr. Hernández, además de cagarle el felpudo... El Sr. Fernández, despechado, anda yendo a la asociación de vecinos, dónde se dedica a rajar del Sr. Hernández y a ponernos a parir a los que les hemos apoyado. Alguno, hasta se acuerda de Paco, el antiguo administrador, al que añora ( con lo que nos robó el sinvergüenza) .
Es muy desagradable vivir en este ambiente y por eso alguno está pensando en mudarse. Y eso que el Sr. Hernández mantiene unas cuentas saneadas, ha arreglado el portal, que quedó incluso mejor, ha puesto una parabólica y hasta ha arreglado las cosas con los vecinos, tanto los de los chalets como los gitanos...Lo peor es que se ha roto la convivencia en nuestro propio portal (incluso sabotearon en una ocasión la parabólica...). ¿Qué hacer? Es muy difícil cambiar de piso. Quizá debiéramos ir a la próxima junta y devolverle la comunidad al Sr. Fernández, para que se le pase el cabreo y se acabe esta crispación ¿Vosotros qué haríais?
Yo me lo he pensado: Voy a ir a la junta y les voy a dar con mi voto en las narices. Si alguien se tiene que ir, que se vayan ellos. Que se compren un chalet y que nos dejen en paz. Además casi toda la gente maja del portal está más unida en contra del Sr. Fernandez. Habrá que ir preparando la junta para que nadie se olvide de asistir o de delegar su voto... yo estoy hasta los huevos del Sr. Fernández y de sus formas. Por favor : BASTA YA DE AVERGONZARNOS.
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1 comentario:
Lo malo es que ahora los gitanos se han dado cuenta de que la buena gente de la comunidad está ayudando a unos primos de los gitanos, gitanos también, que están tres calles más abajo y parece que no han entendido que solo van a ayudar. Creen que van a imponer las reglas de la comunidad de vecinos, cosa que no es cierta. Conclusión, las cosas han ido a peor porque vuelven a amenazar con romper los cristales de la puerta del portal. ¿Y ahora que hacemos?
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